
Mal, muy mal pintan las cosas en el seno del zaragocismo, los resultados no acompañan, el juego es frágil, y la imagen del equipo es demasiado pobre. Los tambores de guerra ya suenan en la entidad y la espada de Damocles se tambalea sobre la cabeza de Víctor Fernández.
Para mí la solución no se encuentra ni muchos en el despido del técnico, el problema no sólo reside en esta cuestión, son muchas más. En primer lugar me gustaría hablar de
la preparación física, no es normal el mal estado de forma en el que se encuentran la mayoría de los jugadores blanquillos. A pesar, de que el último tramo de la temporada pasada fue muy duro, en el que apenas hubo rotaciones, y de la presencia de algunos miembros de la plantilla en la Copa América, el estado físico de los jugadores está muy lejos de ser el adecuado para afrontar una competición de primer orden.
Por otro lado, la
plaga de lesiones, que mala pata. A lo largo de toda la temporada han sido muy pocos los partidos en los que Víctor Fernández ha podido contar con la totalidad de la plantilla. Generelo, Pavón, Juanfran, Paredes, Chus Herrero, Sergio Fernández y Aimar han estado o están en el dique seco durante varios encuentros a causa de las lesiones. Mención aparte merece Matuzalem, el brasileño, que era una de las piedras angulares de este proyecto cayó gravemente lesionado en Camp Nou en una brutal entrada de Toure Yayá. Titulares o no, la falta de estos jugadores han obligado al entrenador a recomponer el equipo como buenamente ha podido.
También es cierto que el
planteamiento técnico del mister no ha sido el más adecuado, por no decir que ha sido completamente erróneo. Las "probatinas" de Víctor en partidos importantes, han traido consigo graves consecuencias como la eliminación de la UEFA, que afectó muchísimo a la moral de la plantilla y que se ha convertido en una losa con la que el equipo tendrá que cargar durante toda la temporada.
Ahora se habla de la posible marcha de Víctor Fernández, la derrota en Pontevedra nos ha hecho recordar a muchos lo que pasó allá por el mes de Octubre, cuando se vino de Grecia con idéntico resultado 1-0, con la esperanza de remontar la eliminatoria en la Romareda.Pues bien , creó que es en este partido en el que la credibilidad de Víctor tendría su límite. Si no es capaz de superar este choque, personalmente, pienso que su labor en el Zaragoza estaría acabada, ya que los objetivos marcados quedarían reducidos a nada en el segundo año de proyecto. En cambio, si se consigue superar la eliminatoria, su marcha, a no ser que la situación deportiva sea muy grave, es completamente inncesaria. La experiencia nos dice a los zaragocistas que el cambio de entrenador a mitad de temporada es sinónimo de fiasco. Además, si esto ocurriera ¿que entrenador de garantías podría levantar esta situación?, no estamos para probar entrenadores a estas alturas, el proyecto deportivo es el que es y pienso que Víctor es capaz de levantarlo( sigo abogando a la segunda vuelta del Zaragoza), además salvo catástrofe inesperada debemos morir con él(proyecto).